martes, 30 de septiembre de 2008

La guinda, el honor y no logo














Hay determinados deportes que están directamente vinculados con diferentes consumos culturales, otros con clases sociales, otros con ciertas costumbres o regiones.
En el caso del rugby, para la mirada de la clase baja y media porteña, siempre fue un deporte de las clases acomodadas. En mi adolescencia, mis amigos jugaban al rugby como modo de aceptación social (no fue mi caso, demasiado cobarde para recibir golpes gratis!), modo de acercarse además a las chicas chetas, siempre admiradas y con cierto aire de inalcanzable (analogía básica de chicos de clase media-media).
Debo confesar que mi gusto por el rugby tiene mucho de advenedizo, en el sentido que sólo sigo el mundial y nada más. Lo que me llama la atención es que a pesar de la destacada participación de Los Pumas en el mundial, la profesionalización del deporte aun está muy lejos de llegar. ¿No es llamativo? ¿O será que se mantiene una cosa elitista, donde juegan y se profesionalizan (en el exterior) aquellos que tienen la posibilidad de hacer otra cosa, sin necesidad de sustento (estudiar por ejemplo)? Sospecho que mantener la actividad en el plano semiamateur mantiene apartados a aquellos que lo pueden ver como salida de una vida vacía de salidas económicas. El futbol y el boxeo han sido históricamente los deportes donde los carentes de toda carencia han jugado sus fichas para salir de situaciones de pobreza. Huelgan los ejemplos, no sólo en Argentina, sino en muchos lados del mundo.
Mantener el rugby no rentado es mantener alejados a aquellos que lo necesitarían para vivir. Un rugby sin negros, dicho sin eufemismos. ¿O alguien piensa que ese ambiente conservador soportaría a un crack como Carlitos Tévez?
Una universidad, en general, y una facultad (la FADU, en particular) que mantiene a 1.200 docentes ad honorem, y a 1.200 subrentados sin escandalizarse, fomenta la permanente sangría de aquellos que necesitarán buscar nuevos horizontes para sostenerse económicamente. Ganar un sueldo por hacer lo que nos gusta no es pecado. Los docentes deben ganar bien porque lo merecen, porque forman a futuros egresados que, cada uno en su medida, construirán este país. Los docentes deben ganar su sueldo porque esa fue la promesa a la sociedad toda: pagar los impuestos por mejor educación, salud y justicia. Pero este estado esquizoide es legalista en los impuestos y negrero con sus empleados.
Mantener el “amateurismo” en la docencia es un error grave que ningún país puede cometer. El trabajo gratuito termina alejando a aquellos que necesitarán otras opciones. Es un sistema tan perverso que ha logrado un punto sublime: existe una categoría por debajo de los ad honorem. EXISTEN DOCENTES QUE NI SIQUIERA SON NOMBRADOS AD HONOREM PARA QUE NO “AGRANDEN” LA LISTA DE LOS MISMOS. Es decir, se les niega el derecho de existencia. Se les niega, incluso el título del honor.
Hemos caído tan abajo que incluso en estos paros, para muchos no hay amenaza posible. Con qué se los podía presionar? ¿Con que no cobraran el sueldo? Tragicómico.
La excepción (el alumno inquieto a punto de recibirse, que ingresa en una cátedra como estudiante-ayudante, ad honorem y en traspaso de ser alumno a docente) se ha convertido en norma (a los que les gusta la docencia deberán esperar para cobrar, puede ser un año, dos, cinco o nunca!).
Muchos de los que se escandalizaron leyendo “No Logo” de Naomí Klein, y su denuncia de las fábricas esclavizantes en países remotos, no se inmutan de que en una facultad, el tercio de sus docentes hacen un trabajo por remuneración cero. Son muchas las maneras, voluntarias o involuntarias de ponerle cerrojos a la educación. Son demasiadas omisiones, torpes o malintencionadas, que van cerrando puertas. La UBA no puede cerrar puertas de progreso porque su propósito y nuestro orgullo siempre ha sido abrirlas.
Si nada importa todo seguirá como hasta ahora, con la rotación de aquellos que deberán buscar obligadamente nuevos caminos, con la indiferencia de mucho que, cómodos en la no necesidad de percibir un sueldo y la confortable comodidad de ver el mundo maravilloso a través de una guinda.

Yo no me conformo. Ni me canso.
Pablo Salomone

9 comentarios:

Ignacio Luis dijo...

te banco a muerte Pablo

no te canses ni te rindas NUNCA

Javicius. dijo...

Aprovecho esta última entrada para preguntar algo, que no tiene nada que ver con el artículo, pero que me quedó en el tintero desde el viernes de la marcha. ¿Por alguna razón en especial no "entramos" a la Plaza de Mayo? Pregunto porque la verdad que me desilusionó el estar protestando a 100 metros de la Casa Rosada, cuando podríamos haber estado todos en la Plaza.
Gracias, y espero que alguien me saque de esta duda.

Diseño dijo...

Ignacio: gracias por tus palabras!
Javicius: no tengo ni idea porqué no entramos. supongo que por un tema de logística (el acoplado que hacía las veces de escenario), pero es sólo una hipótesis, eso lo saben los organizadores.

Saludos
PABLO

nico dijo...

yo tampoco me canso Pablo !!!
Muy buena analogía !!!
Abrazo,
Nico

Diego Schtutman dijo...

Brillante, Pablo.
Diego

Ale-Joh dijo...

Teorias deportivas:

Para mi toda esa teoria del rugby se cae cuando vemos que el hockey es lo mismo que el rugbry, pero menos elitista, si hablamos de deportes amateur. Y, a su vez, es deporte olimpico y se practica en escuelas normalmente inclusive de clase media-baja.

Si hablamos de elitismo, el tenis, era tambien un deporte de clase alta, pero gracias a los medios y lo mucho que hicieron mostrando las campañas de nalvandian, gaudio, del potro y demas, hoy en dia, todo el mundo haba de la copa davis, y muuucha gente de clase media lo practica.

Lo que hay que lograr, ya que estamos con analagoias deportivas, es hacer del problema educativo, lo mismo que se hizo con el tenis. Que todos lo conozcan, pero para eso, necesitamos algunos nalvandianes, o acciones muy importantes. Eso lleva tiempo, mucho tiempo, pero de a poco se puede lgorar.

PD: Aguante Pichot y Hernandez!!!
PD2: Yo tampoco me conformo, y si me canso, descanso un poco y sigo jeje

m dijo...

Entiendo tu pensamiento, pero discrepo 100% en la comparación con un deporte. Caer en generalizaciones -de deporte elitista, y que impide el desarrollo económico de la clase baja, al no ser profesional- solo es entrar en el discurso que usan los que piden que no nos quejemos de la situación. Con frases como: ¨Si, siempre fue así.¨¨La docencia es vocación¨ o cualquier otra similar.

Creo que en ambos casos, el del rugby con esa intención de mostrar ua imagen elitista, como de parte de los sectores que imponen que la docencia es un servicio, y que las universidades nacionales siempre van a estar medio baqueteadas, sin materiales, etc. Hay una formación de un paradigma, muy intencionado e inteligente. Deberíamos pensar, porque nos quieren hacer pensar que en la UBA se debe laburar gratis porque da prestigio, o para jugar al rugby hay que nacer en San Isidro.
Estamos en la lucha por cambiar estos paradigmas, no nos comamos paquetes de verdades absolutas. Somos diseñadores, debemos dudar de todo, analizar todo, poner en crisis siempre. Y luego reformular, proponer, diseñar.

Que no se entibie la lucha y la protesta, tengamos un rol más activo, deberíamo seguir con los afiches diseñados. Usar los pines, calcos y cualquier cosa que hable de la situación. No solo defendemos los sueldos y derechos de los docentes, defendemos el prestigio de la FADU, luchamos por mejoras edilicias, por hacer que la UBA en verdad sea PARA TODOS.

QUE NO SE ENFRIE LA LUCHA!!!!

Mariano Hernández

m dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro dijo...

Hacen falta analogías para significar nuestra situacion? no cobrar el sueldo o cobrar los miserables sueldos que nos pagan ya es suficiente ejemplo como para comprender el problema... Pero inmediatamente se me presenta una pregunta muy dificil de responder> ¿cuando es el momento en que un docente debe pasar del cargo ad-honorem a uno rentado? en que se transformaría nuestra universidad si cada graduado que necesita un sueldito lo obtiene facilmente como docente rentado sin demoras y sin necesidad de demostrar la vocación, la capacidad y los conocimientos necesarios para obtenerlo?
Es un largo tema de debate y no creo que la nota que motiva esta respuesta ni siquiera plantee el problema en su real dimensión y se circunscribe exclusivamente a temas económicos.
Seamos libres! pensemos en todo y no solo en lo que nos dicen que tenemos que pensar!!